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A veces, después de muchas horas diseñando y creando nuestras prendas nos apetece desconectar y volver a las raíces. Acrílicos, olor a pintura y pinceles es todo lo que necesitamos para teletransportarnos al pasado cuando comenzamos pintando las camisetas a mano hace 15 años.

El Denim es un tejido muy agradecido para pintar, es grueso y fuerte y se consiguen efectos que ni la mejor serigrafía consigue.

Es una manera diferente de ser creativas y de poder llevar arte “a tus espaldas” en una prenda única. El toque final lo da nuestra madre cosiendo unas lentejuelas que hacen que la pieza sea maravillosa.

Durante los meses de confinamiento fue una vía de escape de relajación. Prenda de denim que caía en nuestras manos acababa llena de colores. Así que cuidado si os cruzáis con nosotras y lleváis una cazadora vaquera. 

Feliz día.